Me encanta la libertad, incertidumbre y ganas de comerse el mundo que se experimenta cuando damos el salto de niños a adultos, más o menos entre los 15 y los 24 años. Quizá la decisión tardía de dedicarme a la docencia esconde el anhelo de volver a vivir rodeada de esa emoción tan arrolladora. Hace ahora 4 años de mi primer contacto con las aulas y nunca olvidaré mi primera clase. Era un grupo de alumnas en segundo curso de grado medio: edad en torno a los 17, chándal, tatuajes y el móvil siempre a mano. Si tararean la melodía de “Gangsta’s Paradise”, ya tienen la escena.

Comencé la evaluación inicial sin muchas expectativas: “Por grupos, les pediré que elijan un producto y expliquen cómo harían su comercialización y a ver por dónde me salen”. La soltura con la que me hablaron de “satisfacción al cliente”, “objetivos”, “campaña” y “las 4 Ps” hizo cambiar mi visión de las cosas, rehacer mi programación didáctica y, sobre todo, me hizo reflexionar sobre mi propio proceso de aprendizaje.

El año siguiente tuve la oportunidad de entrar a algunas clases universitarias del Grado de Marketing. El primer día de clase, la profesora preguntó a los alumnos de tercero:

– ¿Qué significa Marketing?

Se hizo el silencio, se esbozaron algunas ideas sueltas y un alumno acertó a decir:

– Es que todavía no hemos dado demasiadas asignaturas de Marketing.

Aquel alumno tenía razón: en primer curso (y ya en el segundo cuatrimestre) los alumnos universitarios se inician en esta disciplina con la asignatura “Fundamentos del Marketing”, que supone un 10% de la carga lectiva del año y el curso siguiente el 30% de todo lo que estudian son asignaturas de Marketing.
En esos dos cursos, el alumno de FP que ha elegido el Grado Superior Marketing y Publicidad estudia, en primer curso, “Políticas de Marketing”, “Marketing Digital” e “Investigación Comercial”, un 56% de la carga lectiva. En segundo, estudia “Diseño y Elaboración de Material de Comunicación”, “Medios y Soportes de Comunicación”, “Relaciones Públicas y Organización de Eventos de Marketing”, “Trabajo de Campo en la Investigación Comercial”, “Lanzamiento de Productos y Servicios”, “Atención al Cliente, Consumidor y Usuario” e “Inglés Técnico para Marketing y Publicidad”, y esto supone el 100% de la carga lectiva de este curso.

Siguiendo con las referencias musicales, mientras en la Universidad aprenden a tocar música clásica, en la FP somos más de rock and roll. Estarán de acuerdo conmigo en que la empresa necesita momentos de Chopin y otros que son más de escuchar a los Ramones. A mí las colaboraciones de las bandas de rock con las grandes orquestas me parecen una auténtica delicia. De la misma forma, me encanta comprobar que las barreras entre los dos sistemas educativos son cada vez más difusas: a la vía tradicional de acceso desde la FP a la Universidad se suman, cada vez con más frecuencia, egresados universitarios que deciden estudiar un ciclo de FP. Para ilustrar esta nueva realidad, les pondré un par ejemplos:
Cintia estudió el Grado de Historia del Arte en la Universidad y ahora es una alumna de FP, compaginando los estudios de Marketing y Publicidad con la realización de prácticas duales.
Alberto es graduado universitario en Comunicación Audiovisual, ha trabajado como operador de cámara y sigue haciéndolo de vez en cuando. Mientras estudia el ciclo de Marketing y Publicidad realiza sus prácticas duales en una agencia de marketing.

La nueva Ley de FP promueve esta filosofía y habla del “desarrollo de proyectos de actuación conjuntos entre los centros de formación profesional que impartan ciclos formativos de grado superior y la universidad para la generación de entornos integrados de trabajo conjunto entre las diferentes enseñanzas de la educación superior”, dejando la puerta abierta a futuras colaboraciones a través de la firma de los correspondientes convenios.

En cualquier disciplina, la formación a lo largo de la vida es clave. El Marketing no es ajeno a esta realidad. Centros de FP, universidades, escuelas de negocios, formación ad hoc en la empresa son alternativas válidas y necesarias… todos los caminos llegan al marketing. La elección en cada caso dependerá del momento, la persona y sus necesidades de formación.
Yo guardo un grato recuerdo de mi etapa universitaria. Tuve unos profesores maravillosos, sigo formándome con ellos siempre que puedo y recomiendo a mis alumnos que no dejen nunca de estudiar y que, a priori, no descarten ninguna opción formativa. También les pido a las empresas que barajen todas las alternativas y que se acerquen a conocer a las nuevas generaciones que llenan las aulas de FP.

Conocerlas es quererlas.

 

 

Sobre el autor:

Mari Paz Quiñonero Lidón es Profesora de Comercio y Marketing en FP.

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